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III Asamblea Mundial Organización Naciones Originarias (ONO), Oaxtepec, Morelos, México

La llegada a la Ciudad de México representó un choque directo con la realidad metropolitana. En el aeropuerto y el metro se despliega una mexicanidad profunda y trabajadora, marcada por la dureza del modelo urbano: rostros tatuados, miradas cansadas y gestos que delatan la prisa, el agotamiento y la desposesión. ¿Será el rostro que impone el ritmo del capital en las grandes urbes?

Ese contraste fue la antesala del viaje hacia Oaxtepec, Morelos, donde los días 18, 19 y 20 de agosto se celebró la III Asamblea Mundial de la ONO, bajo la antigua profecía: la unión del Cóndor del Sur y el Águila del Norte.

Antes de cualquier debate, la apertura estuvo resguardada por la espiritualidad de los mayores, quienes encendieron el fuego sagrado e hicieron un llamado a la unidad. Los lonkos mapuches aportaron su kimün (sabiduría) y conexión con la Ñuke Mapu, siendo un pilar de la comitiva. Destacó la participación de Carlos Monsalve Villaman, presidente de la Asociación Indígena Pelon Relmu de Yumbel, embajador de la historia fronteriza del sur que llevó la memoria del Biobío y del Parlamento de Tapihue, como el gran acuerdo de paz de nuestros antiguos.

Mientras la asamblea debatía en discusiones complejas, la comitiva mapuche desplegó una intensa agenda diplomática; Encuentros estratégicos con autoridades y empresarios para el desarrollo autónomo. Reunión bilateral con Abdeslam Omar Lahsen, presidente de AFAPREDESA (Nación Saharaui), sellando un acuerdo de apoyo mutuo internacional. Y se consiguió el respaldo formal de la ONO para resaltar el Parlamento de Tapihue de 1825, reafirmando los tratados y el estatus soberano del Pueblo Mapuche frente al Estado de Chile.

El encuentro también dejó al desnudo la profunda división que atraviesa a los pueblos originarios de América. A esta fragmentación contribuye la derecha capitalista transnacional y un modelo extractivista que atenta contra la biodiversidad, la soberanía alimentaria y la libre determinación.

En medio de este escenario, la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, llamó a la pragmática y a la pedagogía de base: “hacer las cosas sencillas, para que nos entiendan”, instando a no perderse en burocracias ni academicismos estériles. El regreso al sur deja un balance realista. Por un lado, la unidad continental sigue siendo un desafío complejo; por el otro, la diplomacia mapuche —encabezada por los lonkos del Parlamento de Autoridades Ancestrales «Pu Kuifike Lonko Gülmen Ñi Nütram» y la Asociación Pelon Relmu— demostró su capacidad de incidir internacionalmente al ratificar la vigencia del Tratado de Tapihue, llevando al escenario global las demandas del Pueblo Mapuche y la dignidad territorial de Yumbel.